En muchas ocasiones, las personas con empleos estables y sueldos elevados se ven atrapadas en una espiral de deudas que, por diversas razones, no pueden afrontar.
A pesar de contar con una nómina sólida, las cargas financieras pueden superar fácilmente la capacidad de pago, especialmente cuando intervienen préstamos personales, tarjetas de crédito o incluso avales familiares.
Este fue el caso de una funcionaria que, a pesar de su estabilidad laboral y su nómina considerable, se encontraba con una carga financiera insostenible.
En este caso real de exoneración total de deudas, compartiremos cómo, a través de la Ley de Segunda Oportunidad, pudimos ayudarla a cancelar sus deudas y recuperar su bienestar financiero.
El desafío: una funcionaria con nómina elevada y deudas incontrolables
Una funcionaria con una carrera estable y un sueldo considerable parecía tener la seguridad financiera que muchos envidiarían.
Sin embargo, cuando se detuvo a analizar sus finanzas, descubrió que las deudas que había acumulado, sobre todo por préstamos personales y la garantía de avales familiares, superaban cualquier capacidad de pago.
A pesar de contar con un salario elevado, sus obligaciones financieras eran desmesuradas y, en su caso, la deuda parecía un monstruo incontrolable.
En términos técnicos, este tipo de situación se denomina insolvencia, aunque la persona siga teniendo ingresos estables. Esto ocurre cuando la deuda es tan grande que los ingresos no son suficientes para cubrirla, lo que lleva a una ratio deuda/ingreso insostenible.
En el caso de nuestra cliente, su sueldo no era suficiente para pagar las altas cuotas mensuales de sus préstamos, lo que la llevó a una situación de sobreendeudamiento.
La realidad de la insolvencia: ¿cómo es posible que un buen salario no sea suficiente?
Es importante entender que, aunque contar con un empleo fijo y una nómina elevada es una ventaja, no siempre es suficiente para evitar la insolvencia.
En el caso de nuestra cliente, su deuda total, que rondaba los 200.000 euros, estaba compuesta por diferentes préstamos personales y compromisos financieros, en especial derivados de avales financieros a terceros, como su marido.
Aunque sus ingresos eran elevados, las mensualidades de sus deudas superaban lo que podía pagar sin afectar su calidad de vida.
El concepto de ratio deuda/ingreso es clave aquí: nuestra cliente estaba pagando casi el 70% de su sueldo en deudas, lo que hacía imposible para ella cubrir sus necesidades básicas.
Esta es una de las razones por las que muchas personas, aunque tengan un salario decente, terminan atrapadas en una espiral de deuda sin salida.
La Ley de Segunda Oportunidad fue diseñada precisamente para este tipo de situaciones, donde los deudores no tienen manera de salir adelante sin un mecanismo legal que los respalde.
El rol del despacho: cómo ayudamos a concretar la exoneración
Cuando nuestra cliente se acercó a nosotros, le explicamos que el primer paso era solicitar el concurso de acreedores. Este procedimiento legal permite que, si la persona no puede hacer frente a sus deudas, se declare oficialmente en insolvencia.
El siguiente paso consistió en reunir todas las evidencias necesarias: los estados de cuenta de las deudas, los pagos realizados, los contratos y, por supuesto, una completa descripción de su situación económica.
El despacho de abogados, en este caso, desempeñó un rol crucial en ordenar las evidencias de manera clara y efectiva. Además, nos encargamos de iniciar el proceso judicial, pues entendimos que los acreedores no aceptarían la exoneración y, por lo tanto, decidimos ir directamente a la vía judicial.
La propuesta: cómo logramos la exoneración a través de la vía judicial
En este caso, los abogados decidimos ir directamente a la vía judicial, ya que vimos que la exoneración de la deuda era completamente viable desde el punto de vista legal.
Aunque en otros casos puede ser útil intentar negociar con los acreedores, en este caso, consideramos que el proceso judicial era la opción más efectiva y rápida.
Presentamos la solicitud de exoneración total de deudas ante el juzgado, basándonos en la buena fe de nuestra cliente y en la evidencia de que su situación económica era insostenible.
A través de esta vía, conseguimos que el juez dictara la exoneración total de las deudas, lo que permitió que nuestra cliente quedara libre de todo compromiso financiero.
El control de plazos: clave para un éxito rápido y eficaz
El control de plazos es una parte esencial en cualquier procedimiento concursal. En el caso de nuestra cliente, se cumplió rigurosamente con todos los tiempos establecidos por el juzgado para la presentación de documentos y la negociación con los acreedores.
El proceso de exoneración total de deudas debe seguir una secuencia de pasos claramente establecidos, y cada retraso o error puede poner en peligro el resultado final.
Asegurarnos de que todo se tramitara de manera oportuna fue clave para lograr que la sentencia fuera favorable para nuestra cliente, evitando que el proceso se alargara innecesariamente.
La decisión judicial: exoneración de deudas y conservación de bienes
Finalmente, después de aproximadamente 6 meses de trabajo y planificación, el juzgado dictó su sentencia: la exoneración total de deudas de nuestra cliente, lo que significaba que todas sus deudas eran canceladas de forma legal.
Además, nuestra cliente logró conservar su vehículo, ya que el juzgado evaluó que la ejecución de la deuda no justificaría la venta de sus bienes, dada la situación de insolvencia y la escasa cuantía que se podría obtener por su venta.
Este es el objetivo final del proceso: permitir a las personas recuperar su estabilidad financiera sin perder lo que más valoran, como su hogar, su coche o sus bienes personales.
Factores clave para el éxito: colaboración, transparencia y ausencia de conductas sancionables
En este caso, hubo varios factores clave que contribuyeron al éxito del proceso:
- Colaboración activa de la cliente: Nuestra cliente proporcionó toda la información solicitada de forma completa y sincera.
- Transparencia en las negociaciones: La propuesta presentada al juzgado fue clara y justificó adecuadamente la situación de insolvencia.
- Ausencia de conductas sancionables: No hubo indicios de mala fe ni de conductas fraudulentas por parte de nuestra cliente, lo que facilitó que el juzgado aceptara la exoneración.
¿Qué puedes esperar después de la exoneración?
Una vez que se ha obtenido la exoneración total de deudas, el camino hacia la recuperación financiera comienza. Nuestra cliente, como otros en su situación, se liberó de las cargas que la habían agobiado, pero debe tomar en cuenta algunos efectos a largo plazo:
- Ficheros de morosidad: Aunque la deuda se cancela, puede haber registros temporales en ficheros de morosidad que, en general, se eliminan después de cierto tiempo.
- Reconstrucción financiera: Nuestra cliente deberá trabajar en la reconstrucción de su crédito, adoptando prácticas de pago responsable y evitando caer nuevamente en sobreendeudamiento.
¿Estás en una situación similar? Aquí te contamos qué hacer
Si te encuentras atrapado en una situación de sobreendeudamiento, no pierdas la esperanza. Como vimos en este caso real de exoneración total de deudas, es posible recuperar el control de tu vida financiera.
Da el primer paso y contacta con nosotros para estudiar tu caso de manera gratuita y sin compromiso. Te ayudaremos a encontrar la mejor solución y a comenzar de nuevo.